Her, cuando ella sí está viva

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Ayer finalizó el miniciclo de cine organizado por el Aula de cine  la Universidad de Alicante denominado “Cuando ella no está viva” en el que se proyectaron tres películas: Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940), Tamaño natural (Luis García Berlanga, 1973) y Her (Spike Jonze, 2013). El denominador común de los tres largometrajes, dispares en época y temática, no está tan claro en el caso la tercera, la cual tuve el placer de presentar en la Sede Universitaria de la ciudad de Alicante.

Mientras que en el caso de Rebeca se trata de una mujer que ha fallecido y en el de Tamaño natural de una muñeca, Her muestra, entre otras muchas cosas, la relación romántica entre un humano, Theodore (Joaquin Phoenix), y una inteligencia artificial, Scarlett Johansson (Samantha). La interacción comienza tras una visita a la tienda: Theodore compra un nuevo y avanzado sistema operativo, el OS1, que le ayudará a gestionar sus dispositivos y la informacion digital generada y almacenada en ellos. Esta inteligencia artificial, concebida como un inteligente esclavo digital, aprende tanto de la información disponible en la nube y otros dispositivos como del usuario a quien sirve fielmente, pero esta relación va cambiando a medida que evoluciona Samantha y a medida que Theodore se vuelve más dependiente de la compañía y servicios de Samantha.

Spike Jonze muestra un futuro relativamente cercano en el que, por lo menos en la ciudad en la que transcurre la historia, los humanos habitan un mundo limpio, sin carencias materiales y en el que se percibe cierta armonía estética y social. En este mundo en apariencia perfecto quedan integradas muchas de las tecnologías que existen en el presente y que, con mucha probabilidad, existirán en el futuro. En este contexto, Jonze aborda las relaciones entre humanos y sus sentimientos. En el caso de Theodore, éste debe recomponer su actitud ante la vida y explorar sus emociones tras su ruptura sentimental con Catherine, su casi exmujer. Y es en este momento cuando aparece en su día a día una inteligencia artificial que le ayudará a comprender su pasado y con la que será capaz de mirar hacia adelante gracias a su capacidad de maravillarse ante un mundo totalmente nuevo para ella. De este modo, Samantha está, ante los ojos de Theodore y del espectador, mucho más viva que los humanos de la historia. Y por supuesto, mucho más viva que Rebeca y que la muñeca a la que el burgués Michel asignaba el nombre que le placía en cada momento.

No sabemos exactamente cómo será nuestro futuro con las inteligencias artificiales que se se están gestando en la actualidad y los dispositivos y tecnologías que nos esperan a la vuelta de la esquina, pero Her nos da una muy buena pincelada acerca de cómo puede ser ese horizonte.

Y si queréis ver más pinceladas acerca de interacciones entre máquinas y humanos, aquí tenéis los cortometrajes que se presentaron en la primera edición del ROS Film Festival, iniciativa que tuvimos el placer de presentar Ricardo Domínguez y yo en el recientemente celebrado Ciencia en Redes. 😉

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(Post publicado en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica)

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