Ciencia al cubo: Mad Max: Furia en la carretera

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Mad-Max-Fury-Road-Poster-Posse-6-600x406En la sección “Ciencia desde la butaca” de Ciencia al cubo toca hablar de Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015),  cuarta entrega de la saga que se estrena 30 años después de la anterior, Mad Max. Más allá de la cúpula del trueno (George Miller y George Ogilvie, 1985).

En este mundo postapocalíptico la gestión de los pocos recursos que hay es lo más importante para la supervivencia. Bien lo sabe Immortan Joe (Huhg Keays-Byrne, el inolvidable Toecutter de la primera película de la saga), el líder con tratamiento de deidad que controla la Ciudadela con mano de hierro tras hacerse con el control de un acuífero que gestiona a su antojo. Gracias a los cultivos hidropónicos y a la leche materna se pueden cubrir las necesidades alimenticias de las clases privilegiadas de la Ciudadela, que se erige en un entorno totalmente desértico donde la posibilidad de cultivar aprovechando el suelo es una quimera (quimera que, ya fuera de la película, se intenta convertir en realidad a través del Sahara Forest Project). Este tirano, sin embargo, tiene una necesidad más que cubrir: descendencia sana y fuerte digna de su rango. Aunque Immortan Joe tiene hijos mayores, no cumplen con las expectativas de su padre, de manera que Immortan se hace con cinco esposas jóvenes y sanas para asegurarse el éxito reproductivo.

Las cosas se le tuercen al dueño y señor de la Ciudadela el día que Imperator Furiosa (una de sus mejores guerreras, interpretada por Charlize Theron) huye con las cinco jóvenes en busca de libertad aprovechando su expedición en busca de gasolina.

Max Rockatansky (Tom Hardy) se verá envuelto circunstancialmente en la persecución sin descanso que inicia Immortan Joe para recuperar su recurso más preciado.

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